Faute de Service! Implicaciones del robo en Louvre
El miércoles 22 de octubre, abrió sus puertas el Museo Louvre, después de haber estado con puertas cerradas por tres días. El Museo del Louvre, es un ícono cultural a nivel mundial, desde el año 1793. Custodia obras famosas como: La libertad guiando al pueblo de Delacroix, la Mona Lisa de Leonardo da Vinci y piezas históricas de incalculable valor, así como las joyas de la corona francesa, exhibidas en su Galería Apolo. El 19 de octubre del año en curso, se perpetró un robo al estilo Hollywood. Un grupo de individuos ingresó al museo, forzó vitrinas, y en menos de diez minutos robaron ocho joyas, cuyo valor histórico, económico y cultural será irreparable para el pueblo francés. El valor de las mismas, se estima que supera los 88 millones de euros. Estás piezas no estaban aseguradas debido a que el gobierno francés no miraba riesgo alguno en ellas.
Desde una perspectiva jurídica, este caso pone sobre la mesa ciertas implicaciones o puntos claves que tomar en consideración. Primero, la naturaleza del bien sustraído: no se trata únicamente de objetos valiosos, sino de patrimonio cultural nacional, protegido por convenios internacionales; como la Convención de la UNESCO de 1970 y por leyes nacionales contra el tráfico ilícito de bienes culturales. Segundo, la responsabilidad institucional, es decir no solo la responsabilidad del museo sino la del gobierno francés: el Louvre ha sido blanco de robos importantes en el pasado (recordemos el robo de la Mona Lisa en el año 1911, que hasta el día de hoy, según teorías conspirativas, La Mona Lisa real, nunca se recuperó, y la que vemos en exhibición es una réplica). Lo cual reabre el debate sobre los estándares de seguridad que deben observar los museos en la protección de sus colecciones y qué obligaciones legales debe de tener el gobierno para proteger dichos bienes. Por último, está el desafío de la restitución y recuperación: una vez que las piezas desaparecen del ámbito público, pueden ser desmanteladas, fundidas o modificadas, lo que dificulta su recuperación, incluso a través de organismos como la Interpol.
Quienes dedicamos nuestra vida al derecho y a la cultura, sabemos que el patrimonio no es solo algo que se admira; es una parte viva de nuestra identidad, que requiere ser protegida con leyes, acuerdos, cuidado constante y, sobre todo, con un compromiso profundo y genuino por preservar lo que somos. Que este robo, no sea en vano, que nos enseñe a mejorar marcos legales para proteger nuestros bienes culturales y a no perder de vista que, detrás de cada vitrina, hay algo que pertenece a toda la humanidad.
- Daniella Sánchez






